
Can Gelabert de la Portella es el casal más imponente de Binissalem. La primera noticia que tenemos de él data del 1509, momento en que la familia Gelabert lo adquirió al comerciante de Binissalem Cristòfor Mir. Los Gelabert fueron campesinos enriquecidos gracias la viña (su cultivo, la elaboración de vino y la comercialización del mismo) y a la costumbre de hacer heredero al hijo mayor. Llegaron a ser una de las familias más ricas del pueblo, formando parte de la mano mayor del reino, y su esplendor económico llegó entre mediados de siglo XVIII y las primeras décadas del siglo XIX.
Fue en este periodo de esplendor cuando en el casal se hicieron dos grandes reformas: la primera de ellas, realizada en la década de los sesenta del siglo XVIII consistió en la ampliación del casal y el traslado de la bodega, mientras que la segunda (hacia el 1820) supuso la adecuación de la casa a los gustos imperantes de la época, de cariz neoclásico. Dentro de esta reforma destacan las Salas Pompeyanas, un conjunto formado por antecámara, cámara y tocador que, a pesar de ser posterior (hacia el 1820) toma como referencia la sala pompeyana diseñada por Isidro González Velázquez en Can Montenegro de Palma.
A pesar de que el declive económico de la viña fue un poco anterior, la llegada de la fil·loxera en Mallorca al 1891 (que diezmó el cultivo, fuente de riqueza de la comarca) marcó un punto de inflexión para muchas de las familias campesinas y terratenientes de Binissalem. Los Gelabert no fueran una excepción: poco a poco, la venta de tierras para mantener el estatus hizo que, en la década de los años 20 del siglo XX, del inmenso patrimonio familiar en Binissalem justo restara el casal. La familia se trasladó a Palma, y hasta el año 1981 Can Gelabert fue usado por la señora de la casa, doña Magdalena Gelabert, y tres de sus diez hijos como casa de recreo, para pasar tiempo los meses de verano, en Navidad o Pascua.
Fue el poeta y dramaturgo Llorenç Moyà i Gelabert (Binissalem 1918-Palma 1981), hijo menor de doña Magdalena y funcionario de los juzgados de Palma, el encargado durante décadas del mantenimiento del casal, velando para que la casa no cayera y convirtiéndola en un verdadero oasis cultural el tiempo que residía. Por Can Gelabert pasaron muchos de los escritores mallorquines o residentes en la isla (entre ellos el premio Nobel Camilo José Cela) así como pintores, actores de teatro y un largo etcétera de personalidades vinculadas con la cultura. Fiel defensor de la lengua catalana en momentos complicados, Moyà fue un verdadero animador sociocultural de su pueblo natal: participó al recuperado Tall de Vermadors y fue el impulsor de la recuperación de las famosas Fiestas des Vermar, junto con los jóvenes del Club Atlant.

En su muerte, ocurrida en Palma el 1981, el Casal pasó en manos de dos hermanas solteras que, encontrándose muy mayores y residentes a Palma, decidieron vender el Casal. Fue entonces cuando los miembros del primer ayuntamiento democrático hicieron gestiones para comprarlo, encargándose de las mismas el teniente de alcalde Bartomeu Salom Pompa y el entonces alcalde Antoni Amengual Gris. Se cerró la compra del Casal por 10 millones de pesetas, es decir, 60.000 euros.
La estructura del Casal sufría mucho, hecho por el cual hubo que invertir muchos dineros para evitar el colapso. En el 1984 el jardín del Casal (cerrado por una pared alta con espalda de asno) fue reconvertido en plaza pública. Después de años en que Can Gelabert permaneció cerrado por carencia de fondo que permitieran su rehabilitación, finalmente esta se llevó a cabo a finales de los años 90 del siglo XX, de la mano del arquitecto mallorquín Antoni Pons, combinando la recuperación de elementos primitivos de la casa (la bodega del 500) con y el uso de materiales modernos (vidrio y acero corten) creando espacios más diáfanos.
Can Gelabert se inauguró como Casal de Cultura en 2000, y desde aquel año, con sus tres espacios expositivos (Sala del Directorio, Sala Imperial y el conjunto de Sales Florentines), ha acontecido un espacio de referencia dentro de los centros expositivos de la parte foránea de Mallorca, con una programación basada en las exposiciones temporales (individuales o colectivas) que tienen una duración media de un mes y medio.
A nivel expositivo, el momento álgido del casal es a finales de septiembre, coincidiendo con las Fiestas des Vermar, momento en que se exponen las obras seleccionadas en el Certamen de Artes Plásticas Vila de Binissalem y se realizan dos exposiciones individuales de artistas de primer nivel al ámbito de las Islas Baleares. El resto de la programación combina la presencia de artistas noveles, otros más conocidos, exposiciones colectivas y otras de itinerantes promovidas por varias instituciones o espacios expositivos de las Islas Baleares.
Además, desde el año 2012 se han iniciado intercambios de artistas locales a nivel europeo a través del Espacio San Marc y la ciudad de Gröningen, en Holanda.Can Gelabert y el Ayuntamiento de Binissalem aportan aposento gratuito a los artistas en la casa de colonias Can Arabí, así como taller para la realización de obra in situ, situado dentro de Can Gelabert. También hay que mencionar el convenio de colaboración con la Fundación Baleària, hecho que ha permitido un flujo de artistas entre Binissalem, Ibiza y Alicante.
Además de los espacios expositivos, Can Gelabert concentra un amplio abanico de servicios y actividades socioculturales: Biblioteca Municipal, Escuela de Música, Asociación de Tercera Edad, espacios para entidades del pueblo, taller de artes plásticas, salas para acoger todo tipo de actas (presentaciones de libros, teatro, conciertos, ensayos, cine, conferencias, reuniones…) y dos patios (un pequeño y otro más grande) donde se programan conciertos los meses de verano. Así mismo, se organizan actividades relacionadas con el conocimiento del patrimonio. El Casal cuenta con un servicio educativo, a través del cual se realizan visitas guiadas para escolares y adultos.
